Un día te levantas, resuelves unas cuantas ecuaciones, y te das cuenta de que en cierto sitio del espacio tiene que haber un planeta, aunque nadie se haya percatado de ello.Tiempo después, efectivamente se descubre dicho planeta, y piensas acerca del hecho de descubrir matemáticamente un planeta, y te das cuenta que eso no pasaba desde el año 1840, en el que ocurrió lo mismo con Neptuno.
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