
Termino el año 2006 afirmando que gracias al asentamiento de la Internet 2.0, la Internet social, la red se convertirá en el ser vivo más inteligente del planeta Tierra.
Y digo ser vivo, porque está claro que la red de redes se nutre, se relaciona y se reproduce día tras día.
El ADN de Internet somos los seres humanos, y lo que se nos presenta a través de un navegador web no es ni más ni menos que una simple visualización de lo que el ser humano crea, sabe, intuye, piensa o teme, entre otras cosas.
Si Pangea es la madre de todos los continentes de la Tierra, Internet es la madre de toda la sabiduría humana: la Pansaperehomine.




