“El que sabe, atrae”El conocimiento que ciertas personas poseen sobre determinados temas provoca, con una intensidad como nunca antes se había producido, la atracción de otras personas sobre ellas, generándose así una fuerza de atracción similar a la fuerza que la gravedad provoca sobre los objetos con masa (extrapolando la definición de la gravedad de Isaac Newton). Y a mayor conocimiento, mayor atracción.
Esta fuerza de atracción entre personas que saben o dominan un tema puede verse aumentada sensiblemente gracias a la proximidad entre estas personas. Se entiende proximidad en términos digitales (infraestructurales e infoestructurales), y no meramente a nivel físico.
Asimismo, esta interacción es la responsable de la mayoría de los avances científicos, tecnológicos e innovaciones actuales, lejos ya del inventor/descubridor que trabajaba en solitario en siglos pasados, y del sueño de poder ser en nuestros días un hombre renacentista, en el sentido de poder alcanzar un conocimiento notable en los diferentes y numerosos ámbitos del saber humano existente actualmente. De este modo, y bajo un paradigma o modelo en red de relaciones sociales, las personas realmente expertas en diferentes conocimientos tienden a verse atraídas entre sí, llevándose en el camino también a todos sus seguidores, en muchos casos.
En nuestros días, y gracias a los medios materiales asociados a la Sociedad de la Información, una persona puede llegar a convertirse en auténtico polo de atracción de otras personas ávidas de su conocimiento. Estas dinámicas de atracción pueden ser tan altas –en la Sociedad de la Información- que pueden generar movimientos sociales auténticamente quasireligiosos, como puede ser el movimiento hacker, en sus orígenes, o el asociado al software libre, en nuestros días.
Medida de los efectos de la atracciónUn posible indicador para estimar el impacto de esta ley –“el que sabe, atrae”-, más actual que el conteo de los mensajes de correo electrónicos enviados, podría venir a través del estudio de los blogs, tecnologías que permiten comunicar y publicar lo que una persona sabe o piensa sobre un tema de un modo masivo al resto de la comunidad de Internet. Mediante el análisis más básico de los blogs –de la pareja inmediata de datos consistente en publicador-lectores del blog-, pueden realizarse las primeras mediciones para la ley. A través de la medida de los mensajes comentados por otros bloggers también puede estimarse la dinámica de ideas y de conocimientos generada. Finalmente, mediante el estudio de los blogs leídos por cualquiera de estas personas, podría conocerse la red de conocimiento latente existente en estas personas.
Efecto de las distancias en la atracciónUn hecho de interés es el siguiente: al contrario que con la ley de la gravitación universal de Newton, el efecto de nuestra ley no tiene porqué disminuir al existir una gran distancia informacional –distancia infraestructural y distancia infoestructural- entre las personas y los conocimientos en cuestión. De hecho, la interrelación entre conocimientos y especialidades aparentemente muy dispares es uno de los pilares de la innovación y del avance científico moderno, hecho que puede provocar que entre dos personas -o dos conocimientos- aparentemente muy lejanas pueda generarse una atracción tremendamente fuerte, puesto que la economía del conocimiento no es una economía basada en un juego de suma cero –cuando alguien gana una cosa es porque otra persona pierde alguna otra-, sino una economía cuyo valor crece con el progresivo uso, utilización y aplicación de la información y el conocimiento existente en cierto momento. Es el mestizaje y el descubrimiento mutuo de ideas y conocimientos lo que proporciona nuevo valor a los conocimientos que uno ya posee.
Por otro lado, y complementando la visión anterior, la atracción es máxima en potencia cuando no existe ni brecha digital (infraestructural) ni informacional (infoestructural), y cuando el acceso al conocimiento es puro, es decir, no está manipulado, sesgado o vetado. También es potencialmente máxima cuando juega con parámetros de acceso libre y universal al conocimiento y a las personas –paradigma de la Sociedad de la Información libre y abierta-, es decir, cuando existe una descentralización del conocimiento bajo unas pocas reglas simples y sencillas conocidas por todos.
Actores no-humanos en la leyHay que señalar, asimismo, que también es válida la ley -“el que sabe, atrae” – en un ámbito asociado no solamente al ser humano, a los conocimientos residentes en las personas, puesto que dicha atracción puede producirse entre diversos robots de Internet que realizan búsquedas, catalogación y almacenamiento del conocimiento existente en los diferentes modos físicos y virtuales bajo los que el conocimiento se está soportando día tras día, ya sea residente o accesible mediante infraestructuras (ordenadores, redes de conexión a Internet,…) o infoestructuras tecnológicas (buscadores de Internet, wikipedias,…). Por ejemplo, Wikipedia es un centro de conocimiento en soporte digital, pero también es un polo de atracción de conocimiento, del mismo modo que antiguamente lo eran las bibliotecas. En este sentido, “el que sabe”, con un sujeto de acción como la enciclopedia wikipedia, “atrae”, puesto que es capaz de centrar sobre sí la atención de las personas y los robots buscadores del conocimiento a través de Internet.
Algunas patologías de la leyTambién podemos añadir que la atracción hacia y por el conocimiento de ciertas personas presenta diferentes patologías, asociadas, por ejemplo, al crecimiento excesivo de fuentes de información, hecho que provoca una infoxicación (intoxicación por la sobrecarga de información a procesar); a la corrupción informacional, puesto que pueden crearse fácilmente falsos expertos o gurús en temas, o pueden generarse diferentes manipulaciones de información que provoque, por su rápida difusión, un impacto negativo en el ámbito de uso o aplicación; o al terrorismo, puesto se pueden extender fácilmente diferentes técnicas o herramientas con un uso potencialmente negativo para el conjunto de la sociedad.
Comparaciones con la gravedad de NewtonEn cierto sentido, se podría realizar una analogía entre esta ley y la segunda ley de Newton, afirmando que la fuerza de atracción que experimenta un trabajador del conocimiento es directamente proporcional al conocimiento que posee. En entornos de trabajo donde el conocimiento es crítico, las personas que son referencias serían aquellas que saben resolver los problemas a través de la aplicación de su conocimiento adquirido, o mediante la capacidad de generación de nuevo conocimiento que han desarrollado o tienen de un modo innato.
De este modo, la capacidad de atracción –el número de veces en que uno es consultado o requerido- depende del diferencial entre lo que uno sabe y lo que saben los demás, y de lo único, escaso y organizacionalmente necesario que sea ese conocimiento interno que uno posee, siempre que las jerarquías organizativas sean horizontales, abiertas y planas. Así, el mayor número de veces en que uno es consultado sería un indicador de la diferencia entre lo que uno sabe y lo que saben los demás, cuando ese conocimiento es exclusivo de uno o de unos pocos. El camino para evitar un cuello de botella de conocimiento sería compartir el conocimiento, porque al compartir el conocimiento se reduciría el diferencial organizacional del mismo y se multiplicaría el número de nodos a los que acceder para la adquisición del mismo. Este hecho, el facilitar el conocimiento al resto de personas, no obstante, no restaría valor al propietario del conocimiento semilla original, sino que lo fortalecería como nodo dentro de la red de conocimiento creada, puesto que la economía del conocimiento no está basada en un juego de suma cero, como antes se ha comentado.
Más allá de la gravedad de Newton popularmente conocida: el salto hasta la gravedad de EinsteinEstableciendo un paralelismo con la curvatura del espacio-tiempo expuesta por Einstein en su teoría general de la relatividad, que viene a ser su teoría de la gravedad, se podría afirmar que existe una curvatura en el espacio-tiempo-conocimiento. Así, con Einstein se podía obtener una representación bidimensional de la curvatura del espacio-tiempo que nos generaría la siguiente figura, en la que se observa una curvatura del espacio-tiempo alrededor de una masa (las líneas blancas serían sistemas de coordenadas impuestas por el espacio-tiempo curvo, que serían rectilíneas en el espacio-tiempo clásico plano)
En nuestro caso, el espacio-tiempo-conocimiento tendría una curvatura asociada a las personas: una persona-conocimiento atrae a otras personas-conocimiento sobre sí, según la ley enunciada que afirma que “el que sabe, atrae”